miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿CUANDO?

¿Cuándo las buenas intenciones se volvieron en tu contra?

¿Cuándo el guerrero dejo de sentir su armadura?

¿Cuándo el tiro se escapó por la culata?

¿Cuándo la soledad dejo de ser amable?

¿Cuando comenzaron las preguntas temporales?

¿Cuándo el futuro se volvió presente?

¿Cuándo los abrazos dejaron de ser expresión de amor?

¿Cuándo tus amigos se redujeron a la mitad?

¿Cuando vuelves?



¿Cuándo te vas?

¿Cuándo la incertidumbre dejo de ser divertida?

¿Cuándo el amor comenzó a servirse con 2 hielos?

¿Cuándo las palabras comenzaron a abrumar?

¿Cuándo dejaste que pasara esto?

¿Cuándo olvidaste tu principal certeza?

¿Cuándo dejaras de hacerte el huebon?

¿Cuándo dejaste de ser útil?

¿Cuándo olvidaste cómo comenzó?

¿Cuándo te diste cuenta que sólo pasas?

¿Cuándo aprenderás a decir que no?

¿Cuándo te diste cuenta?

¿Cuándo creíste que eras importante?

¿Cuándo notaste que en realidad no te escuchaban?

¿Cuándo la angustia comenzó?


Pues cuando anocheció…

miércoles, 13 de agosto de 2014

El Esclavo


Santiago, Marzo, 1799

El esclavo adormecido  se levanta con la noche, la sed es mucha producto de la bebida alcohólica, suero necesario, liquido productor de euforia, amnesia de sufrimiento.

Se dirige a la labor cotidiana con el resto de sus hermanos, compañeros en la desgracia, mascotas trabajadoras. Los ojos del patrón lo observan todo, omniscientes, tácitos.

La fatiga ya comienza antes del almuerzo, y las preguntas nunca terminan, recuerda o más bien se inventa, aquel lugar posible, libre, freso, viento en el rostro, simple, feliz.

Las cadenas ya no son necesarias, la cárcel es su cuerpo, su quietud, su sumisión convertida en valor moral, premiada, ensalzada.

Los horarios lo persiguen y el castigo es impensable de soportar.

Se alegra cuando descubre alguna migaja, alguna sobra de la cena de los patrones, por momentos imagina, sueña, fantasea, que puede llegar a vivir como ellos, sentarse en su mesa, mirar a los ojos, de igual a igual.

Hace todo lo posible, se esfuerza, convencido que su trabajo y esfuerzo algún día será reconocido.

Oculta de sus compañeros los mejores lugares para cosechar, aquel esclavo se ha vuelto egoísta, lo han engañado, lo han seducido con el brillo del oro, le han quitado su dignidad.

Pobre esclavo, pobre hombre, pobre, pobre, pobre-


Fe de erratas: Santiago, Marzo, 2014

lunes, 7 de julio de 2014

PEDRITO EL BUDA (1era parte)

Ya desde 1925 que el gobierno de Estados Unidos sabia de la existencia de la electricidad en los seres humanos. Siempre se comenta el tema, pero más bien como una curiosidad anecdótica que como una de las características más importantes de la raza humana.

Las primeras investigaciones concluyeron que aproximadamente una de cada 10.000 personas nace con un voltaje de 0.5 Vol entre el dedo índice de la mano derecha al dedo pequeños del pie. Llegando a 0.8 amperes en el ombligo. 3 veces superior a la mayoría. Posteriormente comenzaron a encontrar personas que marcaban 0.8 vol, hasta que a finales de los años 60 habían sujetos que estaban bordeando los 2 Vol. Una vez leí una investigación sobre Jim Morrison que indicaba que le habían realizado una medición en uno de sus  conciertos  en Oregón, y llego a marcar 3 vol, con eso se podría encender un led pequeño. Bueno por lo mismo lo “suicidaron”.

Es un secreto que ha sido muy fácil de mantener, la gente no anda “testiando” a las personas por la vida, aunque es muy fácil, cualquiera puede comprar en la ferretería un tester comprobador de carga, gastando no más de 20 dólares y podría medir la tensión y la intensidad eléctrica en las personas sin mayor problema.
El primer esbozo acerca de este descubrimiento curiosamente vino de oriente, cuando un monje Budista que nos visito en la Universidad nos comenzó a hablar respecto de las Kalapas, las cuales en teoría serian pequeñas partículas que componen todas las materias existentes, las cuales tienen como principal características regirse por la gran ley Universal, la Impermanencia, es decir que aparecen y desaparecen, nunca son estáticas siempre se mueven, apareciendo y desapareciendo. Toda la materia está afectada por esta Ley, el perro, el gato, la montaña el sol, las emociones, los sentimientos, tu y yo. Todo cambia, nada permanece.

Esa simple conversación iluminó todo el desarrollo de la física cuántica ya que mi buen amigo Louis De Broglie había pasado a almorzar esa tarde por la facultad. Después de eso todo su desarrollo académico cambio.

Mucha  personas se empezaron a sumaron al equipo, claramente supervisados en todo momento por la CIA y los militares, empezamos a investigar en muchos campos y en variadas disciplinas. Nos enteramos por ejemplo que los milagros de Jesucristo referidos a la resucitación de los muertos, eran efectivamente reales, ya que al parecer podía controlar grandes montos energéticos, dando una especia de choque eléctrico a las personas que habían fallecido incluso días antes, en esta misma línea comenzamos a comprender que los grandes maestros de la humanidad han tenido la misma característica biológica, por su cuerpo transita inmensos montos de energía eléctrica. Este flujo alteraría de cierta forma los nucleos fundamentales del cerebro humano sobre todo una pequeña gandula situada en la base del cerebro denominada la glándula pineal la cual al ser sometida a estimulación eléctrica tendría la capacidad de secretar grandes cantidades de un neurotransmisor denominado DMT, culpable de la experiencia Mística, desrrealizacion, despersonalización, conciencia expandida y múltiples fenómenos psiquiátricos y psicofisiologicos relacionados con la emocionalidad y relación con el otro y el entorno.

Una de las explicaciones más razonables que hemos encontrado respecto al porque existe corriente eléctrica en las personas es que las Kalapas al aparecer y desaparecer muchas veces aparecen cerca o dentro de otras, produciéndose un movimiento en el vacío, el cual al ver disminuido su espacio o siendo afectado también por la Ley Universal, provoca un movimiento continuo el cual interactúa con una energía vital emanada de la tierra, la cual sólo es deducible teóricamente. Toda la teoría de la bioelectricidad por iones presentes en el cuerpo humano a través del intercambio iónico por canales de sodio y potasio, es una forma de encubrir el simple hecho que el cuerpo humano maneja electricidad tal y cual como la conocemos más comúnmente, aquella que prende ampolletas

Después de mucho tiempo de investigación, nos dimos cuenta que uno de los foco más problemático de este asunto. En algunas ocasiones dos individuos con corriente eléctrica alta copulaban sexualmente, esto provocaba una especie de motor de energía libre, algo así como un dinamo que potenciaba la intensidad de la corriente eléctrica en ambos cuerpos, al suceder esto, cuando la Luna se encuentra llena desencadena algo así como una bomba interna al cuerpo humano, desencadenando una facultad cerebral en potencia que muy pocas personas logran activar, ya que se necesita una fuerte descarga eléctrica controlada en su aplicación, lo cual artificialmente es muy complejo de realizar sin quemar la materia o alterar tejido cerebral. Este fenómeno básicamente se produce por que los fotones de luz provenientes del sol que chocan directamente con la Luna interactúan con la energía vital de la tierra la cual constantemente esta nutriendo a los amantes. Ambas condiciones en relación desencadenan la reacción.

Basado en textos muy antiguos el primero en despertar esta facultad cognitiva fue Sidharta Gautama hace 2.500 años atrás, después de recorrer varias ciudades en busca de la iluminación, la encontró con una Prostituta de Baranasi, que paradójico no, el punto es que después de esto los siguientes años fueron dedicados a explorar internamente esta nueva facultad hasta su iluminación total 3 años después.

A raíz de eso que muchos gobiernos comenzaron con la experimentación y la investigación en esta línea, llegando a desarrollos teóricos muy similares, tal cual como la política para relacionarse con el fenómeno, pesquisar a los sujetos con alto potencial eléctrico para su desaparición. No podían permitir una nueva iluminación en la humanidad. Si pasaba esto se ponía en peligro todo el “desarrollo social y técnico de las grandes potencias, ya que tán sólo con algunos años de enseñanza podían repercutir quizás siglos después en modelos de pensamiento que cuestionarían la forma de construir humanidad y sociedad.


El 1975 me regrese a Chile después de que al fin después de 25 años solicitando el retiro me dejaron regresar a morir a mi país, ya tenía 82 años. Antes de salir me implantaron un chip sub-dérmico el cual estaba habilitado con un micrófono y un circuito que tenia la facultad de provocar una descarga eléctrica capaz de parar mi corazón si yo hablaba algo del tema. Estaba tan triste que sólo quería regresar, a esa altura ya nada importaba…

domingo, 25 de mayo de 2014

EL OBSERVADOR.



Para Manuel sólo era un trabajo más. Mientras otros estudian 5 o 7 años para ejercer una carrera, Manuel había dedicado toda su vida para refinar y depurar esa acabada técnica. Todo el tiempo la estaba ejercitando, desarrollando, perfeccionando.

Manuel desde muy pequeño comenzó a observar.  Su primer objeto de estudio fue un gran cuadro de un Ojo que su padre atesoraba en el despacho, era como Un gran Hermano local, hogareño, casi como una presencia omnisciente y omnipresente. Le fascinaba observar esa pintura, analizar la composición del iris, la pupila, las cientos de líneas, detalles y pestañas que aquel ojo pintado poseía.  Lo obsesionaba.

A medida que fueron pasando los años Manuel progresivamente se ponía más observador, en ocasiones paseaba por horas y horas observando todo a su alrededor, la mayoría de sus paseos no tenían más de 15 metros, ya que se detenía en cada detalle en su camino, se acercaba y lo observaba, tenía la convicción de que con mucha practica y concentración algún día podría ver las cosas en sí, puras, verdaderamente como son, infinitas.

En la adolescencia ya se podría decir que era un observador profesional, siempre silencioso podía ver todos los detalles, por más mínimo que pareciera Manuel lo notaba, Cuadros, pinturas, casas, arboles, flores, símbolos, letras, todo era víctima de su intrépido y experto ojo.

A los 19 años al fin decidió dar el gran paso que lo convertiría en el hombre que es ahora,  convencido en sus capacidades y tratando de dejar sus miedos de lado Manuel comenzó a observar a las personas.

Eran las 10 am cuando con calma y un tanto excitado se sienta en la única mesa solitaria de un pequeño café a dos cuadras de la Candelaria. A su alrededor múltiples conversaciones componían una sinfonía de humanidad, banalidad, pero a Manuel no le interesaban las palabras, el era un observador.

Su primer sujeto de observación fue un hombre de unos 45 años que discutía con una mujer que al parecer era su esposa, tenía la nariz grande y su piel era oscura, Manuel podía ver cada poro de su piel, el sudor grado cerca de sus orejas, y  los pequeños bellos que salían de su nariz, también le llamo la atención 3 lunares cerca de su ojo izquierdo, parecían una constelación en aquel desierto de células cutáneas.

Más o menos a los 10 minutos que Manuel había comenzado su ejercicio de exploración y descubrimiento aquel hombre se percato de aquella mirada profunda, por lo cual rápidamente, casi como un espasmo fija sus ojos en los de Manuel.

Manuel en ese momento se dio cuenta de su poder, El podía ver a la gente. Verla de verdad. Era tanta la energía que Manuel tuvo que retirar la mirada al segundo, pero ese pequeño tiempo fue suficiente para entender que sus ojos eran especiales.

Desde ese momento Manuel pasaba todo el día y veces las noches observando a personas, mujeres, hombres, niños, ancianos, todos servían, todos se podían leer.

Es así como decidió emprender su particular negocio…

Una mañana puso un anuncio en el diario que decía lo siguiente:


Observo

Llámame +189 55689098


A los dos días recibió su primera llamada, Un tal Jorge un hombre relativamente joven que vivía junto a su esposa en un lujoso departamento en Chapineros, al nororiente de la ciudad. Acordaron que la cita sería el viernes 12 de julio a las 21:00 Hrs.

Manuel llego puntualmente a la hora acordada, Jorge lo hace pasar y le ofrece una copa de vino, Manuel como todo un profesional la rechaza con cortesía. De pronto aparece frente a sus ojos una hermosa mujer, no debió tener más de 30 años, sus ojos eran realmente hermosos.

La silla era bastante cómoda, era completamente de cuero y Jorge la ubico en la esquina izquierda de la habitación, en una posición perfectamente alineada para quien se sentase, pudiera observar la composición  total de la escena a ser observada.

La mujer entra completamente desnuda por la puerta del baño, como si quisiera ser observada pero no tan desinhibida como para experimentar con alguna prenda sugerente, sino más bien, queriendo simplificar su erotismo inherente.

Después de los primeros minutos de relación sexual, la bella mujer pone sus ojos en los grandes y luminosos ojos azules de Manuel, la mujer de inmediato comenzó a cambiar su conducta, sus movimientos comenzaros a ser mas curvos, más fuertes, como dejándose llevar por una ola, por un fluir univoco, la sinergia con su amante comenzó a complementarse cada vez más… Mientras tanto Manuel intentaba concentrar toda su energía en la observación misma sin dejarse llevar por la fuerte tensión sexual dentro de esa habitación.

La mujer se retorcía de placer, jugando con su lengua en sus labios, no le quitaba por un segundo la mirada a Manuel, no porque Manuel fuese un galán de primer nivel ni bien parecido, sino porque ella sabía perfectamente que esa mirada descubría sus deseos más íntimos y profundos. El sabia observar.
Después de ese episodio el teléfono no paro de sonar, día y noche, parejas de toda la ciudad requerían tan particular servicio, Manuel comenzó a ver cosas que ni siquiera hubiera imaginado que pudieran existir, pero sin embargo, su actitud era siempre la de un profesional, seguía su rutina al pie de la letra, siempre silencioso, atento a cada detalle, atento a cada mirada.

Así fue pasando el tiempo, el cansancio en sus ojos se podía notar a simple vista, se había transformado en un zombie, totalmente fuera de sí, sus miradas lo tocaban todo, lo aprehendían todo,  estaba tan cansado…
Un día Manuel despertó de madrugada, lentamente se incorporo a la realidad, descalzo camino desnudo hacia el baño de su habitación, extenuado, más viejo y quejumbroso, pero con la nobleza suficiente para enfrentar por primera vez su propio rostro, su propio ser, aquella fuente de inagotables miradas soberbias, obsesivas y posesivas. Sus ojos en el espejo, fijos, inquietos. Al principio por más esfuerzo que hacia 
Manuel no podía dejar de ver tan sólo a un espejo, un objeto, un cristal, lleno de pequeñas manchas de jabón y suciedad… un espejo, los ojos fijos en el espejo, los ojos fijos en los ojos, fijos en Manuel, Manuel se reconoce, sus ojos, su nariz, su boca, su frente y sus nuevas arrugas, su grasa facial, puntos negros, pestañas, brotes, folículos capilares infectados, barba, Manuel.

Los ojos fijos en los Ojos.

De pronto sin previo aviso comenzó aquel espectáculo de desdicha, aquella maravilla de humanidad, oda a la tristeza, una gota emerge lentamente de aquel ojo tan particular, mientras Manuel con el corazón destrozado observa como aquella lagrima rueda por sus mejillas, como ese fenómeno tan particular estaba ocurriendo en ese preciso instante, habilidad divina de la biología, performance de la contradicción.

Tanta desolación, tanta tristeza, tanta soledad, tanta soledad, sin embargo Manuel por más que intentaba expresar su desesperanza, ver su propio sufrimiento, no consiguió verse llorar, no pudo observar su  llanto, no pudo mirar su sufrimiento, sino tan sólo pudo ver una lagrima… tan sólo una lagrima…

Manuel no podía ver su sufrimiento.
No podía observar su causa.





lunes, 12 de mayo de 2014

VIERNES SANTO


18 de Abril

Viernes Santo en todo el mundo, menos en aquel departamento en mariscal Folk pleno centro de Quito, la lectura era difícil con el poco sueño diario y la gran cantidad de energía gastada en la Bohemia seductora de la cual, Javier no podía escapar.

22:30 Hrs horas cuando suena el citofono reportando a la última conquista. Una muchacha de 19 años, estudiante de Sociología en la Universidad Católica de Ecuador, sagaz, risueña, pura luz, pura vida…
El beso en la mejilla ni siquiera dejaba intuir los gemidos de película porno de las noches anteriores.
¿Cómo has estado? Las preguntas iban y venían, sonrisas, miradas, ojos rojos, cerveza, momentos, presente, infinito en las pupilas…todo esto mientras Lucia vacilante no quería demostrar lo excitada que ha estado producto de la propuesta de Javier.

Emocionados y ansiosos salen a buscar a la experiencia, el camino vuelve a tener importancia, aquella que se había extraviado hace tiempo, reemplazada por fines locales, instantáneos.
El viejo local estaba repleto, La Yobanoti banda tocaba esa noche, ritmos gitanos y rockeros prometían cortina de fondo de aquella aventura cinematográfica a la cual Javier y Lucia ya tenían sus pasajes reservados.

En la semana Javier había comprado 1 gramo de MDMA, lo había obtenido de  un Frances homosexual que había conocido en un Hostal cerca de su casa, el tipo portaba como 200 gramos, y llevaba viajando 2 años por Latinoamérica vendiendo felicidad en polvo. Negocio redondo, todos ganaban, sobre todo el Frances.
Tragaron la bombita justo en el primer tema, ya para el cuarto los efectos comenzaban a llegar, la música se les metía en el interior, tomando lentamente el  control del corazón, Lucia miraba desconcertada, exitada, sus movimientos felinos se pegaban lentamente al cuerpo de Javier atrapando todos sus sentidos con un aroma parecido al éxtasis, su cuello era tán suave, su cara era tan hermosa, sus manos eran tan pequeñas y su cintura rogaba ser tomada. ¿Qué es esto? Las luces bañaban sus facciones, y el alcohol por primera vez no fue necesario. Había tanta tensión sexual que ya estaban haciendo el amor a través de besos profundos, con fuerza, sus lenguas apunto de fusionarse tenían autonomía, mientras todos los sentidos rogaban por sumarse a la vivencia.

¡Vayámonos a tu casa! Lucia exclamo. Javier toma su mano y decide hacerse cargo del camino, la conduce, la induce…

Al subir el ascensor sus ojos se retaban mutuamente, se invitaban, se desnudaban, Javier apenas podía abrir la puerta, sus manos temblaban producto de la coca que se había metido en el baño sin contarle  nada a Lucia.

Las primeras caricias a torso desnudo fueron indescriptibles, Javier en ese momento supo de inmediato que se había enamorado, Lucia tenía todo lo que buscaba en una mujer, todas esas cualidades hablaban y se exhibían en aquel cuerpo desnudo, perfecto. Sus senos sabían a miel y su vagina tenía la capacidad de acoplarse perfectamente a la masculinidad de Javier. El sudor de ambos cuerpos lubricaba cada envestida, mientras sus caras, una frente a otra contemplaban el nacimiento único y maravilloso del amor. Tanta era la pasión que las palabras estaban de más.

A medida que se acercaban al orgasmo, ambos hacían lo imposible por retrasar el momento, como si buscaran alguna señal que los volviera a la realidad, que negara el profundo amor que había nacido, que había confirmado las pequeñas intuiciones que ambos tenían, sin embargo todo era inútil, el infinito los esperaba, una pequeña muerte era necesaria para confirmar el vinculo, la unión consagrada en aquella habitación, el ansiado amor profundo, eterno…

Al concluir, después de gritos de placer, emociones, sentimientos y certezas, el silencio reino, asustados los amantes respecto del futuro y de aquel nuevo vinculo guardaron distancia, sin embargo su atracción era tan poderosa que nuevamente la necesidad de tocarse fue impostergable durante toda la noche.

26 de Abril

23:45 de la noche, el agua a punto de hervir y Javier aletargado abre la tapa del tarro de café, aun no despierta bien de la siesta que duro todo el día, sin embargo debe prepararse para ella, hoy es una noche especial.

Suena el citofono y el conserje avisa que Sandra - una estudiante de Derecho de 21 años - está subiendo… Javier lentamente toma su café mientras se dirige al cajón de su velador, en donde guarda 2 dosis de MDMA.



SR. MONTAG.





martes, 29 de abril de 2014

Búsqueda.

Juan estaba pasando por un muy mal momento. Desde que se había mudado a Ciudad de Panama todas las cosas habían empeorado, su adicción a la marihuana no tenia control, todo el día pensaba en fumarse un pito, prendía una en la mañana para cocinar, por la tarde prendía uno para ver Los Simpsons y por la noche prendía el ultimo para irse a dormir.

En 3 semanas había perdido 2 celulares y el otro día tuvo que llamar al cerrajero ya que tampoco encontró sus llaves. En el trabajo le era imposible concentrarse, es más, por un error de tipeo había perdido 10.000 Dólares  y  su jefe estaba a punto de despedirlo. Hacía meses que su departamento en el centro estaba igual que cuando llego… lleno de cajas esparcidas por todos los lugares… habían días en que partía a ordenar y a los 20 minutos, estaba haciendo otra cosa, leyendo algo que encontró, escribiendo poesía o simplemente fumando Marihuana.

No podía partir nada nuevo, por más que intentaba comenzar algo, no podía, tomo clases de Origami y a los 10 minutos, estaba escribiendo sobre los papeles… Todo andaba mal.

Tomaba decisiones muy estúpidas… se había matriculado a clases de ingles, su curso era  3 veces a la semana y a una hora de distancia de su casa, claramente no asistió.

Juan llegaba tarde a todos los sitios, llamaba por teléfono a a números equivocados y no pocas veces se estrello con puertas y paredes. El Domingo pasado fue al trabajo! se dio cuenta a 3 cuadras de llegar que era día Domingo y que no debía trabajar ese día, al darse cuenta  Juan rio, y decidió tomarse esa mañana para caminar, imaginar, pensar, disfrutar su soledad… si no hubiera tenido esta tonta equivocación lo más probable que estaría durmiendo o fumando Marihuana. Comenzó a pasear por la ciudad, preguntaba los precios de cosas que no iba a comprar y trataba de hacer contacto visual con chicas guapas que se cruzaban. Paro a desayunar a un pequeños restaurant en la 7avenida con Jose Martí y miró pasiblemente el trato cordial de la camarera con sus comensales. Al rato después Juan siguió su camino, esta vez un extraño cartel en la avenida república de Uruguay llama profundamente su atención. Se acerca rápidamente y lee ¿Sabía usted que puede tener TDAH? El trastorno de déficit atencional con hiperactividad afecta a millones de personas en el mundo dificultando su vida diaria. CONSULTE A SU MEDICO. Juan quedando muy intrigado frente a ese cartel, de muy buena factura y colores llamativos decide subir las escaleras que están justo abajo del mensaje. Al entrar a la sala de espera, muy bonita limpia y blanca, no deja de notar un pequeño folleto en la mesa de centro, lo toma, lo abre, lo lee… Al terminar una sensación de paz y tranquilidad inundan toda su existencia, un gran suspiro, profundo, completo expresan esa emoción tan particular… al fin… Juan había encontrado

Un argumento

Una excusa

Un sentido


Una identidad.



Adrián Gonzalez

martes, 15 de abril de 2014

JAIME

El frío invierno de 1960  ya estaba causando estragos en Santiago, las poblaciones callampas alojadas en los bordes de la ciudad, resistían a duras penas los avatares de las fuertes lluvias, mientras que la tos y los estornudos componían una sinfonía de miseria conmoviendo a las jóvenes madres inexpertas.

Los barrios acomodados estaban desiertos, como si nadie viviera en ellos,  como si adentro estuviera todo bien…

La ciudad se había vuelto gris aquel día…

Eran las 10 am cuando Jaime por primera vez en su vida llegaba tarde al colegio. El peso de la tradición lo esperaba en la puerta recordándoles la importancia del lugar “Los sagrados corazones”.  Sus 17 años no se habían desechado, era el mejor de su clase, a pesar de no tener un apellido pomposo, Guzmán era referencia ineludible para sus profesores, no sus maestros.

Empapado corría por los pasillos, desesperado, descolocado… nunca antes había llegado tarde, no sabía que decir, ¿mentir? El peso de la culpa no lo dejaría dormir, ¿asumir? No era opción. Confusión.

Sin pensar dio tres golpecitos a la puerta de la sala de clases, como si no quisiera que fueran escuchados. La profesora abre la puerta y sorprendida observa ese pequeño y débil cuerpo mojado por la fría ciudad. Jaime, ¿sabes la hora que es? Tendrás que pedir autorización con el Padre Lira.

Al escuchar esto de inmediato sintió un cumulo de emociones, miedo, excitación, emoción, vergüenza… El padre Lira era el director del colegio, una persona casi sagrada, sus palabras siempre certeras acallaban cualquier intento de contra-argumentación, sus ojos grandes y sagaces parecían penetrar el alma, desnudar… Jaime era un asiduo a sus charlas, silencioso al principio en algunos años pasó a estar en la primera fila, ansioso por una verdad, única, solida, impenetrable, divina.

Lentamente recorrió los estrechos pasillos del colegio hacia la oficina del padre Lira, paso a paso, construía las oraciones que diría, justificaciones, excusas…

Jaime, estás todo mojado… que pasa, entra, cierra la puerta. Jaime temblaba de frio, de miedo…
He llegado tarde padre Lira, estoy muy avergonzado, prometo que jamás pasara de nuevo.
Jaime no te preocupes, ven, tomemos un café, siéntate.

El corazón casi explotaba, las manos sudaban, y las palabras no hacían sinfonía, aquella boca envejecida asomaba unos dientes pequeños opacos. Poco a poco la confianza dio paso a la cercanía, y un sentimiento extraño, difuso, recorría el cuerpo de Jaime, sensaciones prohibidas estaban a punto de llegar a la piel, mientras Jaime sólo concentraba su atención en las palabras salidas de sus manos veloces, constructoras de figuras explicativas en el aire.

10 minutos para Jaime el infinito observando a su maestro, el deseo ya era carne, deseo sucio, deseo oculto, deseo no dicho, besar, lamer, aquel cuerpo de experiencia, sagrado, violento.

Imaginación… Hacía años que Jaime luchaba con aquellos deseos… varias veces sus padres lo encontraban cortándose los muslos, para que nadie lo viera, para morir de a poco, para olvidar, para reprimir… Horas de lectura para focalizar una atención en rebelión, todo era deseo, deseo masculino, de posesión y sometimiento, deseo prohibido

¿Jaime te pasa algo? La mirada perdida en la fantasía, delataba sus pensamientos, cuando de pronto sin saber que estaba haciendo Jaime se levanta con fuerza y se acerca violentamente al padre Lira, lo besa, lo aprieta, lo toca, lo adora, sus manos pequeñas recorren aquella sotana oscura, jadeante de deseo, busca su pene, como demente…

¡Qué estás haciendo Jaime! ¡Estás loco! ¡Vete de acá! Los ojos de Jaime estaban desorbitados, acongojado y mudo da media vuelta y sale de la oficina…


La lluvia no paraba de caer mientras Jaime Guzmán se retira a su casa, confundido, enojado, reprimido, extinguido, como muerto en vida, encomendándose a Dios para que algún día puede apagar aquel deseo sucio, aquel deseo prohibido.

miércoles, 9 de abril de 2014

EL ENCUENTRO

El encuentro


Los peldaños de la escalera a mi departamento se habían multiplicado.

La llave encajaba perfectamente en aquella cerradura. Al abrir de inmediatamente pude percibir suavemente  aquel olor tan particular, tan único, aquel perfume… acariciaba mi olfato, impregnando de tu esencia mis entrañas, mis tripas...

No estabas en la cocina, pero el olor a comida era fresco, quizás era la de ayer, pero los condimentos sobre la mesa, eran los que a ti te gustaban.

Toda mi energía estaba puesta en encontrarte… en el living, en la pieza, o en el baño, el lugar no importaba, sino tú presencia. A esa hora debieras haber llegado.

Dejo mi mochila sobre el sillón, la misma mochila, el mismo sillón, en ese momento escucho el agua en el baño, seguro estabas ahí… quizás estabas con tu pelo suelto, tu hermoso cabello, el mismo que cambia de color según la estación del año, al igual que mi carácter, al igual que mi animo. Lo más probable es que usaras esa polerita suave, la que deja ver el contorno de tus pechos perfectos. Corro al baño para encontrarte, para abrazarte por la cintura, recorrer tu cuerpecito con mis manos exploradoras… pero tán solo encuentro una cascada solitaria cayendo desde la llave de la ducha, había estado todo el día despilfarrando agua, despilfarrando vida.

Seguro estas en la habitación, recostada sobre mi cama, esperándome, paciente, risueña… hermosa, madre, esposa… Todo el día había esperado este momento, observar tus ojos de cerca, lamerte dulce… Como te había extrañado…como te necesito.

Abro la puerta expectante y encuentro un desierto, murallas bancas, frías, una cama revuelta, caótica, producto del insomnio. No te encuentro, ¿Dónde estás? Te busque por toda la casa, por todos los rincones, desordene hasta mis pensamientos, por si te habías escondido en alguno de ellos. ¡Pero si te siento, tus cosas están aquí, tú esencia esta aquí, está en mí!.


Quizás ya es tiempo de dejar de olvidar que va más de un mes, desde que te fuiste, desde que no estás más…