18 de Abril
Viernes Santo en todo el mundo,
menos en aquel departamento en mariscal Folk pleno centro de Quito, la lectura
era difícil con el poco sueño diario y la gran cantidad de energía gastada en
la Bohemia seductora de la cual, Javier no podía escapar.
22:30 Hrs horas cuando suena el
citofono reportando a la última conquista. Una muchacha de 19 años, estudiante
de Sociología en la Universidad Católica de Ecuador, sagaz, risueña, pura luz,
pura vida…
El beso en la mejilla ni siquiera
dejaba intuir los gemidos de película porno de las noches anteriores.
¿Cómo has estado? Las preguntas
iban y venían, sonrisas, miradas, ojos rojos, cerveza, momentos, presente, infinito
en las pupilas…todo esto mientras Lucia vacilante no quería demostrar lo
excitada que ha estado producto de la propuesta de Javier.
Emocionados y ansiosos salen a
buscar a la experiencia, el camino vuelve a tener importancia, aquella que se
había extraviado hace tiempo, reemplazada por fines locales, instantáneos.
El viejo local estaba repleto, La
Yobanoti banda tocaba esa noche, ritmos gitanos y rockeros prometían cortina de
fondo de aquella aventura cinematográfica a la cual Javier y Lucia ya tenían
sus pasajes reservados.
En la semana Javier había
comprado 1 gramo de MDMA, lo había obtenido de un Frances homosexual que había conocido en un
Hostal cerca de su casa, el tipo portaba como 200
gramos, y llevaba viajando 2 años por Latinoamérica vendiendo felicidad en
polvo. Negocio redondo, todos ganaban, sobre todo el Frances.
Tragaron la bombita justo en el
primer tema, ya para el cuarto los efectos comenzaban a llegar, la música se
les metía en el interior, tomando lentamente el control del corazón, Lucia miraba
desconcertada, exitada, sus movimientos felinos se pegaban lentamente al cuerpo
de Javier atrapando todos sus sentidos con un aroma parecido al éxtasis, su
cuello era tán suave, su cara era tan hermosa, sus manos eran tan pequeñas y su
cintura rogaba ser tomada. ¿Qué es esto? Las luces bañaban sus facciones, y el alcohol
por primera vez no fue necesario. Había tanta tensión sexual que ya estaban
haciendo el amor a través de besos profundos, con fuerza, sus lenguas apunto de
fusionarse tenían autonomía, mientras todos los sentidos rogaban por sumarse a
la vivencia.
¡Vayámonos a tu casa! Lucia exclamo.
Javier toma su mano y decide hacerse cargo del camino, la conduce, la induce…
Al subir el ascensor sus ojos se
retaban mutuamente, se invitaban, se desnudaban, Javier apenas podía abrir la
puerta, sus manos temblaban producto de la coca que se había metido en el baño
sin contarle nada a Lucia.
Las primeras caricias a torso
desnudo fueron indescriptibles, Javier en ese momento supo de inmediato que se
había enamorado, Lucia tenía todo lo que buscaba en una mujer, todas esas
cualidades hablaban y se exhibían en aquel cuerpo desnudo, perfecto. Sus senos
sabían a miel y su vagina tenía la capacidad de acoplarse perfectamente a la
masculinidad de Javier. El sudor de ambos cuerpos lubricaba cada envestida,
mientras sus caras, una frente a otra contemplaban el nacimiento único y
maravilloso del amor. Tanta era la pasión que las palabras estaban de más.
A medida que se acercaban al
orgasmo, ambos hacían lo imposible por retrasar el momento, como si buscaran
alguna señal que los volviera a la realidad, que negara el profundo amor que
había nacido, que había confirmado las pequeñas intuiciones que ambos tenían,
sin embargo todo era inútil, el infinito los esperaba, una pequeña muerte era
necesaria para confirmar el vinculo, la unión consagrada en aquella habitación,
el ansiado amor profundo, eterno…
Al concluir, después de gritos de
placer, emociones, sentimientos y certezas, el silencio reino, asustados los amantes
respecto del futuro y de aquel nuevo vinculo guardaron distancia, sin embargo
su atracción era tan poderosa que nuevamente la necesidad de tocarse fue
impostergable durante toda la noche.
26 de Abril
23:45 de la noche, el agua a
punto de hervir y Javier aletargado abre la tapa del tarro de café, aun no
despierta bien de la siesta que duro todo el día, sin embargo debe prepararse
para ella, hoy es una noche especial.
Suena el citofono y el conserje
avisa que Sandra - una estudiante de Derecho de 21 años - está subiendo… Javier
lentamente toma su café mientras se dirige al cajón de su velador, en donde
guarda 2 dosis de MDMA.
SR. MONTAG.
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