lunes, 12 de mayo de 2014

VIERNES SANTO


18 de Abril

Viernes Santo en todo el mundo, menos en aquel departamento en mariscal Folk pleno centro de Quito, la lectura era difícil con el poco sueño diario y la gran cantidad de energía gastada en la Bohemia seductora de la cual, Javier no podía escapar.

22:30 Hrs horas cuando suena el citofono reportando a la última conquista. Una muchacha de 19 años, estudiante de Sociología en la Universidad Católica de Ecuador, sagaz, risueña, pura luz, pura vida…
El beso en la mejilla ni siquiera dejaba intuir los gemidos de película porno de las noches anteriores.
¿Cómo has estado? Las preguntas iban y venían, sonrisas, miradas, ojos rojos, cerveza, momentos, presente, infinito en las pupilas…todo esto mientras Lucia vacilante no quería demostrar lo excitada que ha estado producto de la propuesta de Javier.

Emocionados y ansiosos salen a buscar a la experiencia, el camino vuelve a tener importancia, aquella que se había extraviado hace tiempo, reemplazada por fines locales, instantáneos.
El viejo local estaba repleto, La Yobanoti banda tocaba esa noche, ritmos gitanos y rockeros prometían cortina de fondo de aquella aventura cinematográfica a la cual Javier y Lucia ya tenían sus pasajes reservados.

En la semana Javier había comprado 1 gramo de MDMA, lo había obtenido de  un Frances homosexual que había conocido en un Hostal cerca de su casa, el tipo portaba como 200 gramos, y llevaba viajando 2 años por Latinoamérica vendiendo felicidad en polvo. Negocio redondo, todos ganaban, sobre todo el Frances.
Tragaron la bombita justo en el primer tema, ya para el cuarto los efectos comenzaban a llegar, la música se les metía en el interior, tomando lentamente el  control del corazón, Lucia miraba desconcertada, exitada, sus movimientos felinos se pegaban lentamente al cuerpo de Javier atrapando todos sus sentidos con un aroma parecido al éxtasis, su cuello era tán suave, su cara era tan hermosa, sus manos eran tan pequeñas y su cintura rogaba ser tomada. ¿Qué es esto? Las luces bañaban sus facciones, y el alcohol por primera vez no fue necesario. Había tanta tensión sexual que ya estaban haciendo el amor a través de besos profundos, con fuerza, sus lenguas apunto de fusionarse tenían autonomía, mientras todos los sentidos rogaban por sumarse a la vivencia.

¡Vayámonos a tu casa! Lucia exclamo. Javier toma su mano y decide hacerse cargo del camino, la conduce, la induce…

Al subir el ascensor sus ojos se retaban mutuamente, se invitaban, se desnudaban, Javier apenas podía abrir la puerta, sus manos temblaban producto de la coca que se había metido en el baño sin contarle  nada a Lucia.

Las primeras caricias a torso desnudo fueron indescriptibles, Javier en ese momento supo de inmediato que se había enamorado, Lucia tenía todo lo que buscaba en una mujer, todas esas cualidades hablaban y se exhibían en aquel cuerpo desnudo, perfecto. Sus senos sabían a miel y su vagina tenía la capacidad de acoplarse perfectamente a la masculinidad de Javier. El sudor de ambos cuerpos lubricaba cada envestida, mientras sus caras, una frente a otra contemplaban el nacimiento único y maravilloso del amor. Tanta era la pasión que las palabras estaban de más.

A medida que se acercaban al orgasmo, ambos hacían lo imposible por retrasar el momento, como si buscaran alguna señal que los volviera a la realidad, que negara el profundo amor que había nacido, que había confirmado las pequeñas intuiciones que ambos tenían, sin embargo todo era inútil, el infinito los esperaba, una pequeña muerte era necesaria para confirmar el vinculo, la unión consagrada en aquella habitación, el ansiado amor profundo, eterno…

Al concluir, después de gritos de placer, emociones, sentimientos y certezas, el silencio reino, asustados los amantes respecto del futuro y de aquel nuevo vinculo guardaron distancia, sin embargo su atracción era tan poderosa que nuevamente la necesidad de tocarse fue impostergable durante toda la noche.

26 de Abril

23:45 de la noche, el agua a punto de hervir y Javier aletargado abre la tapa del tarro de café, aun no despierta bien de la siesta que duro todo el día, sin embargo debe prepararse para ella, hoy es una noche especial.

Suena el citofono y el conserje avisa que Sandra - una estudiante de Derecho de 21 años - está subiendo… Javier lentamente toma su café mientras se dirige al cajón de su velador, en donde guarda 2 dosis de MDMA.



SR. MONTAG.





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