No eres bienvenido, o acaso crees que tu compañía puede ser productiva, quitándome lo que más quiero cabron. Nunca puedo
saber quién o qué es lo que te llama, lo intuyo no soy estúpido, pero
ni siquiera avisas cuando llegaras ni cuánto tiempo te quedaras, me abrazas con tus manos lánguidas, obscenas, me incitas a levantarme… a vagar por las calles desiertas, a escribir sin cesar de blasfemias y amores…Quizás algún día saboreé tus besos, era un niño, me seducía la bohemia absurda, aquellas de encuentros furtivos y desenlaces inciertos, pero ya no, soy otro, quiero armonía, quiero descansar.
Ni siquiera el agua, el aire la tierra o el fuego hacen que me dejes en paz, he probado con todo, drogas, alcohol, pastillas, todo para
olvidarte, todo para que me dejes, y sigues ahí, paciente, soberbio, revuelves mis ideas, festejas mis quejas, desafías mis convicciones…Me privas de lo que más quiero…
Mis sueños.
Insomnio.

