domingo, 3 de mayo de 2020

LA CURA



De haber sabido que esta enfermedad nos traería una cura mucho más profunda, todo el mundo hubiese celebrado en todas las calles del mundo, desde Bombay hasta Guanajuato, desde Colonia hasta Talca. De no haber sido por aquel descubrimiento no sólo hubiésemos llorado la perdida de las vidas humanas sino el quiebre total de nuestra sociedad.

Aquella tarde El Dr. Jhon Swaustberg de la Universidad de Amsterdan noto un comportamiento muy anómalo en el desarrollo de la enfermedad de Rob Fingueltawn, un joven biólogo del suroreste de la capital. Rob según comenta en su epicrisis adquirió el coronavirus en un viaje que realizo al campo en compañía de un compañero de Universidad, la hermana de este último y una amiga. Hasta ese momento era un contagio local, sin mayor detalle. Sin embargo las preguntas surgieron cuando el joven después de 2do día de síntomas, aquellos desaparecieron repentinamente al igual que su reacción a la PCR mostrándola negativa. Esto llamo la atención del Dr Jhon quien comenzó a hacer preguntas en relación al estado de salud, hábitos alimenticios, o cualquier otro indicio que pudiera dar luces de cómo un paciente detectado con el COVID19 de un día para otro y en el pick del desarrollo de la enfermedad, desaparece sus síntomas, así como su carga viral.

Después de mucho indagar el Dr Jhon vuelve a pedir que le comentara el día en donde el paciente estima que se contagió, es en ese minuto en donde un nuevo elemento sale a flote configurando la hipótesis de trabajo más importante en los últimos tiempos, aquella que todo el mundo cambio. Rob no convencido del todo y vacilante le explica al Dr Jhon que él cree que adquirió la enfermedad por que se resfrió, producto que paso mucho frio la noche anterior, a raíz de la ingesta en una ceremonia sincrética con hongos alucinógenos de la cepa Agrocybe arvalis de la familia de los Strophariaceae los cuales se destacan por su alto contenido de Psilocibina.

Este nuevo factor era el único que no había considerado el Dr Jhon dentro de las posibilidades que explicaban la cura milagrosa de Rob. Por lo cual rápidamente activo una red de contacto con sus estudiantes de las Universidad para que pudieran conseguir aquel hongo y someterlo a pruebas en busca de componentes que de alguna forma, directa o indirectamente estuvieran relacionadas con el combate al virus.

En 5 horas el Dr Jhon ya tenia bajo su microscopio 2gr de la sustancia seca y 2ml del micelio, las cuales al estar en contacto con el virus en un ambiente orgánico, en este caso  una rata, reaccionaban eliminando de raíz tanto el ADN como ARN del virus en el huésped infectado. El Dr Jhon al ver esto se alejó paso a paso del microscopio sin sacar el habla por varios minutos, hasta que logro recobrar la urgencia y llamo rápidamente a su exmujer la epidemióloga Martha Wickelfan a quien comento este significativo hallazgo.

La psilobicina se defosforila a psilocina la cual actúa como un agonista parcial de varios receptores de serotonina. La psilocina posee una alta afinidad por el receptor de serotonina 5-HT2A en el cerebro donde imita los efectos de la serotonina, ​estos receptores serotoninérgicos interactúan con las neuronas piramidales en la corteza cerebral, las cuales se cree que están involucradas en la percepción del dolor y la ansiedad. Hasta el día de hoy después de 10 años del descubrimiento no tenemos muy claro la relación exacta entre la psilocibina y el COVID19, pero lo que creemos es que el cerebro al estar bajo el efecto de la sustancia de cierta forma adquiere “el conocimiento” para ocupar la serotonina como combustible en la creación de anticuerpos efectivos contra el virus. El componente otorga una sabiduría orgánismica al individuo para equilibrar la homeostasis relacionada con lo que consideramos como el funcionamiento normal del huésped.

No obstante esta gran noticia que puso un freno inmediato a lo que estuvo a punto de ser la gran crisis del siglo XXI lo más importante no resulto ser la cura de la enfermedad sino los efectos cognitivos, comportamentales y por consecuencias sociales de que la gran mayoría de la humanidad haya sufrido, o en este caso, disfrutado de los efectos de la psilocibina.

Muchas religiones y etnias indígenas calificaron este evento como la gran profecía del despertar colectivo de la conciencia transpersonal. Los efectos psicológicos y neurobiológicos de la ingesta de la psilocibina son reportados en investigaciones del siglo pasado, en donde la despersonalización, des realización, desfragmentación del yo, conciencia de unidad con los demás y la naturaleza y un sentimiento de bienestar integral fueron las descripciones más frecuentes. Profecía o no, este evento, significo en la práctica un cambio radical de nuestra sociedad. Muchas de las personas nunca volvieron a ser las mismas que antes, ancianos, adultos y niños tuvieron la oportunidad de explorar el inmenso universo psicodélico de los estados expandidos de la conciencia, ayudando a sanar patologías mentales, depresiones, ansiedad, etc, abriendo la puerta al trabajo con la auto-exploración de la mente, la meditación y entablando una relación diferente con el mundo espiritual, antes negado y relevado por el status de la ciencia.

El mundo entero cambio, la sociedad, la política y el sistema económico a nivel global giraron hacia formas más democráticas y distributivas. La matriz energética de Europa paso en 10 años de 16% a un 90% de energías limpias. Se creó el fondo solidario de las naciones en donde cada país aporte anualmente el 0,2% de su PIB dinero que se destina a la reforestación de Latinoamérica y el Sur de Asía así como el apoyo a países Africanos. La cultura y el arte florecieron en lo que denominados el nuevo despertar, movimiento que logro unificar de forma excepcional la tecnología y las artes clásicas produciéndose un fulgor de creaciones escénicas impensadas para años anteriores. Sin lugar a dudas la cura del COVID-19 fue mucho más que la cura a una enfermedad fue la cura para la enfermedad más cruel… la del alma.





lunes, 17 de abril de 2017


CUERPO


Tengo el corazón con  caña

Las manos con mis dedos anudados

Los pies me los pusieron al revés

Y el hígado todo perforado

Tengo el corazón con caña

Los ojos apuntando hacia dentro

La colmillos de un animal

Y los pulmones llenos de humo

Tengo el corazón con caña

Mis piernas con tinta china

Las uñas sucias

Y los hombros fuertes para cargar sacos

Tengo el corazón con caña

Las orejas selectivas

Las muñecas delgadas

Y las pantorrillas cansadas

Tengo el corazón con caña

La boca incha por tanto besuqueo

La sopaipilla pasá de tanto enamorarme


Y la mente papia para no psicosiarme



SR. Montag

miércoles, 15 de junio de 2016

Un empujoncito


ICONOCLASTA

Poetas falsos y mentirosos profesionales, ustedes han disfrazado este mundo de prostituta barata, lo han llenado de neones y colores con olores… se desplazan por las palabras sin ningún arraigo, sólo les importa los fonemas y las sutilezas individuales, hedonistas empedernidos y alcohólicos por obligación, amantes de la bohemia, drogodependientes enamorados… ¿Qué hacer con ustedes? Son una asquerosa plaga… somos una asquerosa plaga.



La Propuesta.

Qué te parece si sonreímos hasta la muerte, y en el momento exacto cuando esta se presente frente a nosotros, le jugamos una broma. Corremos cerro abajo hasta llegar al plan, de ahí hacemos dedo hasta San Pedro, caminamos y caminamos tomando Carmen Merlot hasta llegar a Chiloe, nos montamos arriba de un Salmon gigante, corriente en contra, como los Contreras y Los Vergara Toledo, y en la noche vamos a la Pincoya a tomar cañita con el Viejo Lalo, ese de las historias medias mentiras. Y bueno, ya cansados nos acostamos cucharita preparándonos lentamente pa lo que viene…  la incertidumbre del fin, o un orgasmo mañanero capaz de estirar todos los músculos, pa un nuevo día de caminata.



EL VIAJERO

Nuevamente me encuentro sentada frente a este viejo computador, viendo cada una de tus fotos en tu manoseado Facebook, ¿Dónde fuiste esta vez?, la última vez estabas en Paris, y la anterior a esa en Nepal…
Recuerdo cuando te conocí como si hubiera sido ayer, tu mirada fija en mis ojos, parecía que podías ver mi alma, me sentía tan vulnerable frente a tu estampa de quijote. Lo primero que me dijiste fue lo que me enamoro, quizás lo usabas con todas tus conquistas, pero no me importo.
Al poco andar por la playa, supe que serias mi guía, mi maestro, nunca había conocido a nadie como tú, eras tan especial, tan único. Después de ese primer encuentro te fuiste por primera vez, casi como si no te importara, me besaste en los labios, sonreíste, diste media vuelta y comenzaste a caminar, seguro, como si supieras a donde ibas a llegar.
A los pocos meses regresaste a Lima, hice como que no me interesaba, sin embargo, a tu primer whatsapp corrí a tu encuentro, como te deseaba, si me hubieras pedido que me arrancara con vos, me hubiera dejado caer como un papel en el viento de la costa, errante, dejándome fluir por tu tempestad.
Cuando te fuiste por segunda vez, me dijiste que tu alma era la de un gitano, que no podías quedarte en un solo lugar, que necesitabas encontrarte, después supe que sé  trataba de todo lo contrario… me imagino que ahora por fin lo lograste.
1 años después nos encontramos en España, hacía poco que trabajabas en un bar en Granada, cambie todo el viaje de mis padres para pasar por el Sur, sólo por saber de tus aventuras y claro, entregarte mi cuerpo en cualquier cama que sirviera a tu tranquilo dormir, oler tu respiración, tocar las alas de tu espalda.
Cada vez que volvías al Perú, corría a tus brazos, deseosa de escuchar tu filosofía, anhelando sentir tu corazón bajo tu pecho desnudo, a veces parecía que me hablara. Tu no cambiabas, siempre fuiste el niño más hermoso que conocí, todo te hacía gracia y la libertad se había transformado en tu único horizonte, la vida te la tomabas como un juego, la verdad es que te envidiaba, al igual que todos tus amigos.
Nuevamente te marchaste, siempre te ibas, o quizás nunca estuviste. Así transcurrieron 10 años, pasaron tantos días… tantos días… mi vida cambio, estudie en la Universidad, tuve novio, hice muchos amigos nuevos, pero nunca deje de seguirte la pista, de lugar en lugar, de país en país, y era tan feliz cuando regresabas, Dejaba todo por una hora contigo, sólo por aprender de tu camino, observar tus manos grandes e imaginar cómo sería ser tu… Escuchar tu retiro de meditación en Laos, el día de los muertos en México, tus voluntariados en Nicaragua y el trabajo en los botes del mediterráneo, cada una de tus historias me llenaban de coraje y valentía, me enseñaron a confiar en un orden mágico que rige a las buenas intenciones.
En el último tiempo, sin embargo, comprendí que tán sólo eras un hombre, tu divinidad se relativizo con mi propio viaje en esta vida, pude ver que al final sólo te gustaba follarme, cumplía todas tus fantasías como una sirvienta enamorada, a cambio de una migaja de compañía, pero sabes que, sé tú intención jamás fue hacerme daño, pero tu amor, nunca me tendría como destinataria, tu sólo amabas viajar.
Es por esto que al final, estoy feliz por ti, ahora que has emprendido el último y más importante de tus viajes, el mundo se hizo pequeño para tus ansias de respuestas y ya el cielo y el mar no te brindaban el abrazo que necesitaba tu profunda soledad. Lo único que me pone un poco triste es que hayas elegido Praga para quitarte la vida, y no aquí, conmigo
.


La Maleta

Tranquilamente entro al aeropuerto, su caminar confiado no levanto sospecha alguna entre los guardias. La ciudad operaba a toda máquina para que no hubiera ningún cambio significativo
Sus manos sudaban sujetando una vieja maleta de cuero, compañera única durante los complejos meses en Europa. La había comprado en un mercado de segunda mano a las pocas semanas de llegar a la ciudad, era una maleta muy grande, por lo cual de una u otra forma siempre estaba presente, ya sea como mueble, mesa de desayuno, porta libros o asiento, para después convertirse en el medio de un mensaje tan grande y destructivo que cambiaría el curso de la historia.
La noche anterior prácticamente no pudo pegar un ojo, tenía que terminar de convencerse que el viaje que debía emprender no le pertenecía, que tan sólo era un instrumento de una voluntad mística, una pieza más de un sistema perfecto que debía respetarse.
La instrucción era clara, debía pasar desapercibido, trabajar en algo que le ayudara a rentar una habitación  en los suburbios de Bruselas, no hablar con nadie, pagar siempre el transporte público, en fin, todo lo necesario para evitar por todos los medios el contacto con la policía. En ese tiempo, una vez a la semana, debía ir a la tienda de la calle Clos deAsters, en donde recibía instrucciones claras  acerca de la recepción de los materiales, pasos a seguir, así como el día exacto en donde se realizaría la misión.
Extrañaba mucho a su mujer y sus hijos, la soledad, el odio y la pobreza, carcomían los cimientos cansados de sus convicciones, pero en los momentos más difíciles solo se aferraba al pensamiento de que así era la única forma de que ellos estuvieran bien,  y que lo que  estaba a punto de realizar era  la voluntad justa y perfecta de Dios.
La vieja maleta de cuero no fue detectada por el primer control de seguridad, por lo cual ya no había posibilidad de que el desenlace esperado y planeado no llegara, en ese momento, Al comprender perfectamente que el fin se acercaba el sentido de la vida afloro en su percepción, pudo comprender en una distancia de  no más de 20 pasos, que la voluntad de Dios radica precisamente en la libertad de las acciones y elecciones, una especie de determinación anclada en la certeza de una elección consciente, una prueba racional de la existencia verdadera. La mirada perdida era la mejor expresión de su repentina claridad, de pronto dejo de caminar, se agacho lentamente, abrió la maleta, miro al cielo, contuvo la respiración, y la hizo explotar.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Me privas de lo que mas quiero...

No te había extrañado hijo de puta…

No eres bienvenido, o acaso crees que tu compañía puede ser productiva, quitándome lo que más quiero cabron. Nunca puedo saber quién o qué es lo que te llama, lo intuyo no soy estúpido, pero ni siquiera avisas cuando llegaras ni cuánto tiempo te quedaras, me abrazas con tus manos lánguidas, obscenas, me incitas a levantarme… a vagar por las calles desiertas, a escribir sin cesar de blasfemias y amores…

Quizás algún día saboreé tus besos, era un niño, me seducía la bohemia absurda, aquellas de encuentros furtivos y desenlaces inciertos, pero ya no, soy otro, quiero armonía, quiero descansar.

Ni siquiera el agua, el aire la tierra o el fuego hacen que me dejes en paz, he probado con todo, drogas, alcohol, pastillas, todo para olvidarte, todo para que me dejes, y sigues ahí, paciente, soberbio, revuelves mis ideas, festejas mis quejas, desafías mis convicciones…

Me privas de lo que más quiero…

Mis sueños.

Insomnio.