La primera vez que te encontré,
de inmediato te mire la boca, la puerta de entrada a tu interior, a tu alma y a
tu sangre viva moviéndose por todo tu cuerpo. Tus labios carnosos no dejan otro
impulso que morderlos, son tan atrayentes que me da miedo arrancarlos, comerlos…
Tu sonrisa sutil dejaba ver el brillo de tus dientes blancos como la nieve, encandilándome.
A los segundos imagine metiéndote la lengua - un poco a la fuerza – acariciando
tu boca con la mía, disfrutando tu saliva viscosa, dulce como el chocolate, bebiéndola.
Quiero chupar tu lengua suave, acariciarla, succionarla, jugar con ella,
mientras tomo tu nuca y la empujo hacia mi rostro, eres tan bella que quiero
lamer tu cara, porque imagino que tu piel es dulce, como tu lengua. Hueles tan
bien que quiero respirar tu aliento. Quiero darte un beso que nos canse, con
fuerza, mientras de a poco tomo tu hermoso culo con las dos manos… Sólo déjame darte
un beso… el resto decídelo después.
lunes, 16 de febrero de 2015
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